El último punto de venta de Blockbuster se convierte en Airbnb temático

Guillermo Todd

Por años, la sucursal de Blockbuster localizada en la ciudad de Bend, Oregón (EE.UU.), operó sin problemas a pesar de la crisis financiera por la que atravesaba la compañía a la que pertenecía.

Como si funcionara bajo sus propias reglas, este punto de venta físico siguió rentando DVDs y videojuegos, vendiendo dulces y mercancía miscelánea hasta que un día se convirtió en el legendario “último Blockbuster” en el mundo.

A pesar de todo que que sucedía en las naciones en las que esta empresa dominó la industria del alquiler de películas y videojuegos, este lugar se convirtió en una especie de “cápsula del tiempo” de una era pasada, una en la que servicios como las OTTs Netflix o Amazon Prime, no eran predominantes.

Por ello, este punto se volvió un lugar de peregrinación tanto para cinéfilos nostálgicos como para curiosos que llegaron a atravesar cientos de kilómetros solo para ver con sus propios ojos “el último Blockbuster”.

Conscientes de lo que significa trabajar en un punto tan peculiar, los encargados de la operación de esta sucursal capitalizaron su estatus legendario con merch oficial que solo podías conseguir ahí mismo y que servía como evidencia de que sus visitantes, en efecto, habían puesto un pie en el último bastión del otrora líder del entretenimiento hogareño de fin de semana.

Por años, este lugar dependió del limitado flujo de visitantes que acudían para rentar los estrenos en DVD o Bluray más recientes de su catálogo, pero con la crisis sanitaria, esta fuente de ingresos fue cortada de tajo.

Por ello, la administración de lugar adaptó su estrategia comercial para convertirse en una habitación temática disponible en Airbnb, en la que sus huéspedes podrán disfrutar de una noche retro con acceso ilimitado al inventario de películas y series del catálogo de este Blockbuster.

Según Sandi Harding, gerente de la tienda, en septiembre se ofrecerán tres reservaciones de una noche para agradecer a la comunidad de Bend, que fue la que mantuvo vivo el lugar por tantos años, según un reporte de Código Espagueti.

El espacio simula la sala de estar del típico hogar estadounidense de la década de los noventas, en la que también hay algunos elementos anacrónicos como videojuegos modernos, consolas, DVDs y lectores de Blurays.

El costo por noche es de unos 4 dólares e incluye acceso a la dulcería. En el lugar hay sala, cama, equipo electrónico y todo lo que uno necesitaría para pasársela bomba.

Según información disponible en Airbnb, la sucursal pasará por un proceso de limpieza y sanitización previa a la llegada de sus huéspedes, quienes serán recibidos con paquetes de cubrebocas, toallas desinfectantes y gel antibacterial.

Después de este experimento comercial, no se sabe qué sucederá con esta sucursal de Blockbuster.