La historia detrás de la histórica portada del New York Times que recuerda las víctimas del Covid-19

Guillermo Todd

La cifra de muertos por Covid-19 en Estados Unidos, se acerca peligrosamente a la marca de los 100 mil y para dimensionar la tragedia, el diario New York Times, decidió publicar una de sus portadas más poderosas en muchos años.

Se trata de la lista de muchas de las personas que han muerto a causa del virus Sars Cov-2. No hay imágenes que acompañen el texto, solo nombres, edades, ocupaciones y lugar de la muerte.

Conmueve e impacta el ver cuánta gente ha visto interrumpida su vida a causa de un virus que, hasta hace unos meses, pocos conocían o tomaban en serio.

Es un solemne homenaje que le da nombre y voz a las víctimas de la pandemia solo en Estados Unidos, uno de los países más poderosos en el planeta y el que, se creía, estaba más preparado para enfrentar casi cualquier crisis sanitaria.

La lista comienza con una frase potente: “No eran simples nombres en una lista, eran parte de nosotros“.

Simone Landon, editora asistente del departamento gráfico, buscaba representar el número de una forma que ayudara a dimensionar la tragedia y no encontró una mejor manera de hacerlo que con un gran listado que recuerda mucho a las portadas que el diario usaba a mediados y finales del siglo XIX.

En lugar de poner la cifra en números grandes o fotos de la tragedia, se decidió usar los nombres de algunas de las víctimas, ya que detrás de la estadística, hay historias muy humanas; hay nombres y sueños truncados.

El mismo New York Times explicó en un artículo el proceso creativo detrás de esta poderosa portada que le ha dado la vuelta al mundo.

“Colocar 100 mil puntos o figuras de palitos en una página no dice mucho acerca de quiénes eran esas personas, de las vidas que vivieron, de todo lo que esto significa a nosotros como país,” indicó Landon.

Por ello se decidió compilar obituarios de las víctimas del Covid-19 publicadas en periódicos de todo el país.

Hubo un equipo detrás de la lectura y selección de cada obituario para colocar en la portada las que representaban mejor la historia que se buscaba contar. El diario neoyorquino menciona a directores de orquesta, emprendedores, aventureros, empresarias, cocineros y ejecutivas de todas las edades y lugares de residencia, que “invadieron toda la página entera”.

En la portada aparecen los nombres de cientos de personas, pero dentro del diario la lista continúa.

Así fue como se creó una de las portadas más poderosas del periodismo del siglo XX y la más dolorosa en su historia.