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Lecciones que puedes aprender del legendario Henry Ford

Guillermo Todd

Henry Ford es una leyenda en el mundo del capitalismo. A sus 40 años de edad, abrió su propia compañía para revolucionar la manera en la que se fabrican productos en masa.

Su Modelo T, un automóvil que si bien no fue el primero, sí fue el más popular debido a su bajo costo y a la facilidad con la que era fabricado, se convirtió en el más grande legado de este emprendedor estadounidense.

Hoy en día, la marca que lleva su nombre sigue siendo una de las más fuertes del mundo del automóvil, pero si algo podemos rescatar de este hombre que murió hace ya más de siete décadas, es la sabiduría que escondieron algunas de sus frases más célebres.

Aquí las más memorables:

He observado que las personas eficientes avanzan mientras el resto pierde el tiempo”.

Esta frase se puede aplicar perfectamente a la oficina. Quien trabaja más no es el que pasa más tiempo sentado frente a la computadora, sino el que aprovecha las horas con las que cuenta para hacer más y mejor trabajo.

La eficiencia no solo ayuda a producir más, sino también a bajar los costos de cualquier tipo de producción, ya que a pocos empleados eficientes, menos necesidad de contratar más que trabajen menos.

Ford supo bien esto y por eso sus automóviles Modelo T bajaron su precio a menos de la mitad de los 800 dólares que costaba cada uno, mientras que los salarios de sus empleados subieron casi el doble y todo esto mientras se reportaban ganancias cada vez mayores.

Si le hubiera preguntado a las personas qué querían, me hubieran dicho que caballos más rápidos”.

Esta frase es utilizada por muchos emprendedores cuando quieren justificar innovaciones que en su momento no son populares, ¿y cuánta razón hay en lo dicho por Ford?

La gente no necesitaba aviones cuando se inventaron y por eso hubo que inventar un mercado para comercializarlos. A veces la gente no sabe lo que quiere hasta que se los presentas.

Innovación sin ejecución es alucinación”.

Esta frase resulta muy clara. Si no concretas un plan, por muy genial que sea, nunca dejará de ser poco más que una idea que solo existe en tu cabeza.

Lo dicho por Ford también se puede interpretar de otra forma: el objetivo no es inventar algo, sino mejorarlo a tal grado, que tu producto se vuelve mucho más innovador y atractivo que los demás.

Calidad significa hacer las cosas bien cuando nadie te está viendo”.

Lo hecho durante el proceso de manufactura se reflejará en el producto terminado. Tal vez la gente no sepa cuánto trabajo hubo detrás de ese confiable teléfono inteligente que tiene en sus manos o los zapatos deportivos que usa, pero si estos duran y resisten el ajetreo diario, será porque se hicieron bien desde la mesa de diseño.

Ford siempre le fue fiel a la premisa de mantener la calidad de sus productos sin importar que las ganancias fueran un poco menores y por eso su marca continúa reportando ganancias de millones de dólares cada año.