Cómo diseñar pitches que sorprenden a todos en segundos

Guillermo Todd

No es nada fácil pararse de tu asiento en un cuarto repleto de clientes, compañeros de trabajo y agregados culturales, y venderles a todos una idea tuya.

La cosa empeora cuando a varios minutos de empezado tu discurso, descubres que has perdido el interés de la mayoría de los oyentes.

El periodista especializado en negocios Neil Gordon, comparte algunos insights que podrían ayudarte a evitar esta embarazosa situación.

Según él, lo peor que puedes hacer al empezar un pitch es preguntar a la gente “¿cómo están?”.

Gordon indica que un discurso tiene que hacer impacto desde el momento en el que comienza. Para este experto, un pitch que no ha empezado es como una carrera en la que todo antes del tiro de inicio es anticipación.

Si uno quiere impresionar a su audiencia, debe aprovechar la tensión que existe en el cuarto y cautivarla con una pausa dramática que haga que todos se pregunten si estás paralizado por el miedo o lo que vas a decir es muy serio.

Comienza contando una historia que proponga una situación de crisis y de misterio, o haz una confesión (relacionada al trabajo, claro). Di algo que exija la total atención de todos los que están en ese cuarto de juntas contigo y que (obviamente) tenga relación con el resto de tu discurso.

De esta manera, mantienes a todos interesados en lo que vas a decir o proponer, según Gordon, ya que sin un arranque fuerte, tu pitch o discurso podría irse al caño, sin importar lo interesante o relevante que sea lo que viene después del inicio.

Recuerda, tienes siete segundos para “volarle la cabeza” a todos con tu pitch. Aprovéchalos sabiamente, pero no olvides que la práctica te hará cada vez mejor y que un discurso memorable no llega solo, sino con días, semanas o hasta meses de preparación y mucho, mucho carisma.