La marca que “inventó a Santa Claus”, le da rostro e identidad nueva

Guillermo Todd

Coca-Cola, la marca a la que se le atribuye la creación del Santa Claus moderno, decidió convertir a esta figura asociada a las fiestas decembrinas, en una mucho más accesible para la gente con rasgos distintos.

En alianza con la agencia creativa internacional McCann, la compañía refresquera contó la historia de Orlando, un adulto mayor que decidió trabajar como Santa Claus de un centro comercial para sacar a su familia de la pobreza.

 

Tanto agencia como cliente se unieron con TV Globo, una de las televisoras más influyentes de Brasil, para seguir la lucha de Orlando contra los estereotipos y el prejuicio institucionalizado hasta vencerlos y convertirse en el primer Santa Claus negro en aparecer en la tradicional Caravana Coca-Cola.

Por décadas, se nos ha acostumbrado a la imagen nórdica de la figura que cada año se viste de rojo y se monta sobre un trineo para entregar juguetes a los “niños buenos del mundo”.

En los Centros Comerciales de casi todo el mundo, es raro ver a un actor que no sea de piel blanca, interpretar al barbudo coprotagonista de la Navidad y por ello, Orlando tuvo tantos problemas para ser contratado como Santa Claus en su propio país donde la mayoría de las personas no tiene tez clara.

Incluso si la población de una nación es primordialmente negra o mestiza, un Santa de apariencia europea suele ser el ideal y Coca-Cola, al ser en parte responsable de popularizar su tradicional imagen, sintió la necesidad de participar en esta especie “actualización étnica” al presentar a Orlando ante el mundo.

En el comercial vemos cómo en televisión se discute la importancia de un afrodescendiente representando a una figura con tanto potencial mercadológico y es que un Santa negro representa a la población que por décadas ha sido infravalorada por los medios masivos de comunicación.