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La cara actual de la industria alimenticia

Guillermo Todd

Dentro del sector de bienes de consumo, la industria alimenticia está viviendo cambios significativos a una velocidad que jamás se había visto. Hablamos de consumidores que día con día tienen nuevas necesidades, características y preferencias de consumo. El reto de estas industrias es generar estrategias que les permitan anticiparse a dichas necesidades con el fin de mantenerse en el mercado y por supuesto, sobresalir de la competencia. 

¿Qué retos demográficos se deben tomar en cuenta para entender las nuevas necesidades de nuevos consumidores?

Los hogares en la actualidad son más pequeños. En tendencia, esto quiere decir que las familias deciden tener menos hijos, se incrementan las familias monoparentales, así como los hogares unipersonales y la cohabitación de personas sin relaciones familiares.

Las personas prefieren vivir en espacios céntricos, cerca de su zona de trabajo. Era común que generaciones pasadas preferían vivir fuera de la ciudad, sin importar el tiempo que tomará desplazarse para llegar a su trabajo. En la actualidad, para la población de clase media y alta, buscan una vivienda en centros urbanos, que la distancia sea mínima para sus lugares de concurrencia. Esta tendencia aumenta la demanda de productos Premium en zonas donde predominan las tiendas de abarrotes. 

El perfil del comprador ha cambiado y seguirá cambiando. Dentro de la nueva configuración de los hogares y el aumento de la participación de la mujer en el mercado laboral, nos da como resultado que existan más compradores hombres y jóvenes. Aquí existe una oportunidad para las industrias de alimentos en colocar su mirada en nuevos compradores, que cada vez gastan más porque mantienen un estilo de vida sin compartir compromisos. 

Un reto muy importante para las empresas es entender que parte de la evolución de los consumidores se está inclinando por un estilo de vida saludable y en la sostenibilidad. Cada generación tiene gustos que la definen, sin embargo, los cambios en las preferencias y tendencias serán mucho más dramáticos que en periodos anteriores. 

En estos cambios encontramos que los consumidores tienen menor apego a las marcas que conocen. Las nuevas generaciones están más interesadas en la calidad del producto y en la relación calidad-precio, además del compromiso que se tenga con el medio ambiente. 

Las redes sociales toman un papel muy importante en el juego de las nuevas tendencias alimenticias. Instagram es un claro ejemplo que ha ayudado a difundir y a dar forma a las preferencias de las personas, especialmente de los jóvenes, que todo el tiempo están consumiendo información para obtener el estilo de vida que desean. Ahora la información se consume más rápido y productos que solo eran conocidos en lugares muy específicos del mundo, se han vuelto de mucha relevancia por la viralización. 

El mismo consumo de información por distintos medios ha hecho más consciente a la sociedad del claro problema que existe con el medio ambiente. El 73% de las personas a nivel global reconoció estar dispuesto a cambiar sus hábitos de consumo para reducir su impacto en el medio ambiente (Nielsen, FMCG and Reatil Insights, 2019). Esto es una oportunidad para las empresas a que entiendan el pensar y actuar de sus consumidores, para recrear o crear productos más saludables y sostenibles.

Ahora, ¿cómo reaccionar ante estos nuevos estilos de consumo?

El punto principal es la capacidad de respuesta y adaptación al cambio. Es una realidad que la sociedad cambia y evoluciona tan rápido como nunca antes había sido posible, pero este mismo cambio exige a las empresas ser más conscientes de lo que está pensando y haciendo su consumidor. Tienen que adaptarse a lo que hay, tienen que ser flexibles para replantear sus objetivos en función de las nuevas necesidades. 

No solo es tener una reacción ante lo que está pasando en el presente, parte del reto es anticipar el futuro y saber lo que sus consumidores querrán hacer mañana. Porque cuando llegue ese cambio, la empresa ya estará lista para ofrecer eso que su consumidor necesita. 

Y, ¿cómo anticipamos el futuro?

Las empresas deben tomar en cuenta las tendencias globales, considerar el crecimiento de big data, cambio climático, el envejecimiento de la población y el aumento de esperanza de vida. 

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