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¿Qué es la técnica Pomodoro y cómo puede ayudar a tu concentración?

Pamela

Para muchos de nosotros, la tarea de concluir todas nuestras actividades del día sin alguna distracción puede resultar en una misión imposible; y es que cada vez hay más factores que hacen que podamos perderla en cuestión de segundos.

Afortunadamente hay muchas formas de hacerle frente a la temible procrastinación, y una de ellas es una técnica que tiene un nombre muy culinario: Pomodoro.

La técnica de Pomodoro sí tiene que ver (de alguna manera) con el delicioso fruto que acompaña nuestros platillos, pero no, no se trata en lo absoluto de nada que tenga que ver con preparación de recetas o algo por el estilo. Aún así, esta práctica puede ser muy positiva en tu día a día si consigues adaptarte a ella, o bien, a sus principios.

Desafiando al tiempo con la técnica Pomodoro

Esta técnica (que fue concebida a finales de la década de los ochenta por Francesco Cirilo) tiene como propósito principal el de ayudarnos a realizar absolutamente todas las tareas del día o de una jornada específica, simple y sencillamente fragmentando un tiempo total en partes para trabajar y partes para tomar un descanso.

La técnica se llama Pomodoro debido a que la inspiración detrás de ella, es un simple y sencillo cronómetro de cocina. Sí, uno como aquellos que sirven para que no se nos pase el tiempo al hornear un pastelito. Y de hecho, aunque no es indispensable, este tipo de reloj es una herramienta muy importante para ejercitar nuestra mente en esta técnica.

Estrictamente, el método consiste en asignar fragmentos de 25 minutos (a este periodo se le denomina pomodoro) para realizar una tarea. Posteriormente pueden existir descansos de cinco a quince minutos, dependiendo el caso y dependiendo la dificultad del objetivo en cuestión.

A diferencia de dejar nuestro tiempo a voluntad del azar, lo que hace la diferencia al implementar Pomodoro, es que los descansos se convertirán en una especie de mini-objetivo a alcanzar entre periodos y eso servirá como una buena motivación para mantener la concentración y la disciplina en el momento que se debe trabajar; eventualmente la mente estará acostumbrada a laborar sin interrupciones.

Lleva el registro de tus actividades diarias

Por más sencillo que suene respetar los periodos de tiempo, para aquellos distraídos suele ser muy complicada. Es por ello que Pomodoro también se divide en algunas etapas para simplificar de alguna manera las cosas desde el principio: Planteamiento, anotación, registro, proceso y visualización.

En conjunto, estas etapas abarcan básicamente un día entero. Se inicia generando una lista con la visión global de todas las actividades que deben realizarse en un periodo de tiempo y posteriormente llevar registro o un checklist de cada actividad realizada (también es importante registrar si una actividad requirió de más tiempo) posteriormente deberás elegir una hora de inicio y partir de ahí hasta concluir todo lo que hayas propuesto en tu lista.

La idea es que eventualmente cada individuo tenga la posibilidad de realizar las actividades cada vez más rápido, pero esto no significa que desde el primer día deberás seguir los pasos al pie de la letra; de hecho es posible adaptar los tiempos de forma distinta, dependiendo la dificultad, el ritmo propio o de tu equipo. Es importante que cada cuatro o cinco Pomodoros cumplidos, se procure tomar un receso más prolongado, de aproximadamente 20 o 30 minutos.

Hay incluso algunas herramientas que pueden ayudarte a implementar la técnica sin necesidad de que te preocupes demasiado por encargarte tú mismo de la gestión del tiempo, especialmente si trabajas en el área digital y no tienes precisamente un cronómetro físico.

Más información: La técnica del Pomodoro