La metodología Design Thinking como herramienta de innovación

Pamela

Es probable que durante el viaje del emprendimiento, te hayas enfrentado a algunos problemas de organización en la búsqueda de soluciones innovadoras para tus clientes.

Hay muchas cosas que deben tomarse en cuenta a la hora de iniciar con un proyecto que, en esencia, pretende fungir como un producto funcional para las audiencias a las que se dirige y a su vez, rentable para tu equipo, por lo que de antemano hay que estar conscientes de las dificultades que habrá en el camino.

Es bueno detenerse a planear qué tipo de prácticas serán las mejores para el flujo de trabajo, así que conocer algunas metodologías que ayuden a construir naturalmente una mentalidad outside the box, podría ser de gran utilidad. Es aquí, cuando Design Thinking se convierte en un fiel aliado.

Pero… ¿qué es Design Thinking?

Generalmente podría llegar a frustrarnos la llegada de un problema que a primera instancia parece no poder resolverse con facilidad, pero pocas veces estamos conscientes de que esa misma situación puede desenredarse eventualmente, llevando a cabo pequeños pasos.

Design Thinking consiste en una serie de prácticas que en conjunto nos llevan a la resolución rápida y eficiente de un problema principal a través del desmembramiento del mismo en partes pequeñas.

La metodología fue aplicada por primera vez en la década de los 70 por la consultora californiana de diseño IDEO, pero su origen versa de la Universidad de Stanford, oriunda de la misma región estadounidense.

En esta metodología todo se trata de pensar, de analizar, de aprender a tolerar la frustración ante una solución que en la práctica no fue viable, pero, sobre todo, de ser empáticos con las necesidades del cliente: ¿Cuál es el problema que tiene? ¿Por qué necesita esto? ¿Por qué no necesitan esto otro?

¿Cuáles son las etapas fundamentales de Design Thinking?

Empatía

Design Thinking es una metodología centrada en el usuario, así que deben de comprenderse las necesidades y problemas de este al estar en busca de un producto que les lleve a una solución, es importante intentar pensar como ellos y ponernos en sus zapatos.

Definición

Tras el estudio y análisis de las necesidades del usuario final determinamos cuáles son los aspectos que brindarán una perspectiva novedosa con respecto a la búsqueda de su solución, y por ende, de un producto tanto funcional, como exitoso.

Idear

Es aquí cuando la creatividad y –las tazas de café– comienzan a cobrar gran importancia, pues es cuando tu equipo podrá proponer todas las ideas necesarias para la resolución del problema.

Es importante estar siempre conscientes de que toda idea debe tener en cuenta los objetivos previamente establecidos, y a su vez, que ninguna idea es mala en esta etapa, pues recordemos que lo más importante es innovar.

Prototipar

Es entonces cuando las mejores ideas deben amasarse juntas para comenzar con los primeros prototipos del producto: lo ideal es primero generar una o dos variantes del producto, para entonces evaluar cuáles son las virtudes que pueden quedarse y los defectos que deben trabajarse para mejorar el funcionamiento del prototipo.

Es importante considerar que los prototipos no deben ocupar gran porcentaje del tiempo de producción, pues solo fungirán como material de estudio y evaluación para el producto final.

Prueba

Finalmente, cuando encontramos un prototipo que es funcional de manera interna, es entonces que debemos testearlo en un ecosistema en donde se encuentre el público al que queremos dirigir el producto, de esta forma recibiremos retroalimentación para mejorar el progreso.